Tu odio me mata

Diversos estudios han documentado la despersonalización y los efectos negativos que viven muchas personas que no encajan en la norma cisheterosexual. La violencia, ejercida mediante comentarios ofensivos, amenazas, golpes y prácticas como las mal llamadas “terapias de conversión”, suele orillar a las personas a ocultar su orientación sexual o su identidad de género. Sin embargo, reprimirlo no cambia quiénes somos, solo afecta de forma permanente nuestras vidas.

En ese contexto surgen los ECOSIG (Esfuerzos para Corregir, Reprimir o Suprimir la Orientación Sexual, Identidad o Expresión de Género), los cuales son intentos de “corregir” lo que no necesita corrección. Estos esfuerzos pueden llegar al extremo de obligar a las personas a asistir a “terapias de conversión”, donde se cometen prácticas como secuestros, medicación u hormonización forzada, tortura e incluso “violaciones sexuales correctivas”, afectando principalmente a mujeres, infancias y adolescentes.

La evidencia coincide en que estas prácticas no “curan” ni modifican la orientación sexual ni la identidad de género. En cambio, dejan daños profundos en la salud física y mental de víctimas y sobrevivientes y, en algunos casos, se asocian con ideación o intentos suicidas.

Por ello, en México, gracias al trabajo de colectivos en favor de los derechos de las personas de la diversidad sexual e identidad de género, se ha luchado y presionado a las autoridades para que los ECOSIG se tipifiquen y se sancionen, quedando prohibidos y sancionados penalmente a nivel federal desde el 8 de junio de 2024. Lamentablemente, en el estado de Chihuahua aún no existe una tipificación estatal propia, plenamente aprobada en el Código Penal del Estado.

El odio y la desinformación han permitido que persistan prácticas fraudulentas e ilegales que lucran con el dolor de las familias. Ningún esfuerzo puede “curar” ni cambiar la orientación sexual o la identidad de género: solo reprime, despersonaliza, y en los casos mas grave, mata.

Como integrante de la comunidad LGBTQIA+ y sobreviviente de “terapia de conversión”, dentro del colectivo Nortejiendo tuve la oportunidad de dirigir la conceptualización de la pieza que presentamos en la Marcha del Orgullo LGBTQIA+ de Chihuahua (2023).

Colectivamente creamos una obra textil y de perfomance como protesta contra los ECOSIG ya que, aunque muchas personas pueden salir a las calles y nombrarse con libertad, aún hay quienes no pueden hacerlo. Por eso es importante seguir exigiendo el reconocimiento jurídico de nuestros derechos para una vida plena y segura.

Descripción

La pieza se desarrolló como una instalación performática dividida en tres actos, concebida para reflexionar sobre las violencias que enfrentan las personas LGBTQIA+ y sobre la importancia de las redes de apoyo en los procesos de liberación y afirmación identitaria.

Primer acto

Desde el punto de partida de la marcha, llevé una vestimenta negra de la que colgaban bultos textiles amorfos en tonos grises. Además, estaba rodeado de cadenas y portaba un saco que cubría mi cabeza, mientras cargaba un pequeño costal. Todos estos elementos representaban la despersonalización, los prejuicios y las cargas que la sociedad impone a las personas de la diversidad sexual y de género.

A lo largo del recorrido, participantes del perfomance retiraban, uno a uno, estos bultos mientras gritaban la consigna “Nada que curar”.

Conforme avanzaba, quienes integraban la marcha comenzaron a sumarse espontáneamente a la consigna. De esta forma, el acto individual se transformó en una experiencia colectiva, simbolizando cómo los círculos seguros y libres de violencia ayudan a desprendernos de los pesos impuestos por la heteronorma y las expectativas sociales.

Segundo acto

Al llegar al final de la marcha, los bultos textiles se reorganizaron dentro de un marco de aluminio para formar una silueta humana. Una vez conformada, coloqué en su centro un corazón tejido con los colores de la bandera inclusiva de la comunidad, que había permanecido guardado dentro del costal que cargué durante todo el trayecto.

Este gesto buscaba representar que, pese a los intentos sociales por reprimir, modificar o negar nuestras identidades, existe una esencia que permanece intacta y que ninguna forma de violencia puede “transformar”.

Tercer acto

Al terminar de armar la pieza, me retiraron las cadenas, la máscara y la vestimenta que me habían acompañado desde el inicio. El vestuario final y la revelación representaban la libertad conquistada y la posibilidad de vivir plenamente la orientación sexual y la identidad de género propias en un entorno seguro.

La instalación permaneció exhibida durante la tarde, generando un espacio de encuentro, concientización, memoria y reflexión.

Exhibiciones

Esta pieza se colocó de manera temporal en la Plaza de Armas durante la Marcha del Orgullo LGBT+ 2023, en la ciudad de Chihuahua, México.

Fue seleccionada por La Bienal Fronteriza, organizada por el El Paso Museum of Art y el Museo de Arte de Ciudad Juárez, y se exhibió del 15 de enero al 14 de abril de 2024 en el Museo de Arte de Ciudad Juárez.

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